TESTIMONIOS DE HIPNOPARTO

EL NACIMIENTO DE CESC

LA EXPERIENCIA DE GRACIA, MAMÁ DE CESC

"LOS CÓLICOS DE REGLA COMENZARON POR LA NOCHE"

Aunque ya llevaba días con BH, no me molestaban lo más mínimo. Sin embargo, el martes al acostarme empecé a tener cólicos de regla, molestos e incómodos, pero solo a ratos cortos. Siendo mi segundo bebé, pensé que mi cuerpo ya se estaba empezando a preparar pero que la cosa aún podía tardar días, así que traté de dormir y al final descansé unas 4 horitas.

"MANTENIENDO LOS NIVELES ALTOS DE OXITOCINA"

Al levantarme, había unos hilillos de sangre en mi flujo y confirmé mi intuición de que ya no eran BH. Pasé el día bien, con la máxima normalidad: paseos con el peque, cositas de la casa… De vez en cuando volvía a notar esos pequeños dolores de regla, pero no les presté atención. Sin embargo, como mi anterior parto inició con RPM (rotura prematura de membranas) y terminó con inducción, sí intenté mantener altos los niveles de oxitocina: mimitos a mi bebé, chocolate y caprichos varios, leer cositas divertidas, abrazos a mi marido y otras cosas que se me ocurrieron ;)

Por la noche, me entró la urgencia por tintarme el pelo, y eso creo que fue mi versión del síndrome del nido XD

"LAS OLAS ERAN CORTAS E IRREGULARES"

Al acostarme, empecé a notar las olas (ya me decidí a llamarlas así) más intensas, y aunque intenté dormir, terminé por levantarme a la 1 y ponerme la TENS. Fue una ayuda increíble durante toda la fase de dilatación. Desde el principio me alivió mucho y pude medio dormir unas horas. Sin embargo, a las 3 mi mayor (21 meses) empezó con llanto desconsolado y para cuando se calmó (una media hora después, sentado en mis piernas y apoyado en mi tripón abrazándome, modo buda) se había desvelado. Estuve un rato en la cama, tratando de que se volviera a dormir, pero las olas eran más fuertes y me costaba sobrellevarlas en la cama quieta, así que me levanté a la pelota (mi marido se quedó con el zombie). Estuve a ratos haciendo círculos en la pelota, a ratos paseando y durante las olas moviendo la cadera… de vez en cuando iba cronometrando, pero solo tres o cuatro porque notaba que me desconcentraba, ya que ya había empezado a usar la respiración alta y visualizaciones. Eran bastante frecuentes, pero más bien cortas e irregulares: cada 3 minutos, luego cada 6, luego cada 2… De entre 20 y 45 segundos, la mayoría de 30.

Fui varias veces a la cocina, picoteaba chocolate, bebí agua, un zumo, un batido de chocolate, bebida isotónica… Me recordaba la importancia de estar hidratada. Me paseaba arriba y abajo y entre olas iba completando la maleta.

Sobre las 8 desperté a mi marido, que al final se había dormido con el mayor encima suyo.

Estuvo acompañándome algunas olas mientras decidíamos qué hacer. Teníamos cita en ginecología a las 11:15 y las olas seguían siendo irregulares. Me di una ducha caliente rápida, de lumbares hacia abajo, y me volví a colocar la TENS, que era como mejor lo llevaba. Desayunamos (yo un plátano) y llamamos al teléfono de matronas. El chico no sabía qué decirnos, lo dejó en nuestras manos (acercarnos ya, hacia las 11, tras dejar al mayor, o acudir a la cita de la gine), pero insistió un poco en que las contracciones fuesen regulares. La aplicación en el móvil para contar contracciones también decía "prepárate en casa tranquilamente para ir al hospital", así que nos decidimos por la gine.

Sabiendo que probablemente nos quedaríamos allí hasta el nacimiento de Cesc, avisé a mi hermana de que le dejábamos al mayor. Lo despertamos y vestimos y sobre las 10 salimos de casa.

 

"LAS DISTRACCIONES ME SACABAN DE MI ZONA VERDE"

Nada más salir ya noté un cambio en las olas; se me hacía más difícil concentrarme en las respiraciones. Llovía y estaba nublado, aún así, me puse las gafas de sol.

Al dejar al mayor, también noté que dejar de practicar las respiraciones y visualizaciones rápidamente me sacaba de mi zona verde.

El trayecto al hospital, 45 minutos, lo pasé muy incómoda, al no poder moverme. Llovía bastante. Iba con las gafas de sol, los audios, el aceite esencial de lavanda en un pañuelo y bebiendo bebida isotónica.

Llegando a Valencia varias olas me hicieron decir "no puedo!!" y me quité el cinturón y me acomodé a gatas en el asiento trasero. Se me pasó por la cabeza que eso era la transición, pero pensé "¿Ya?"

Llegando al hospital le dije a Guillem que no íbamos a la consulta de gine, que íbamos directos a la planta de maternidad. Le pedí que me dejase en la calle y metiera el coche en el párquing. Llovía y tuve que parar tres veces por las olas en los escasos 200 metros a la puerta del hospital. Después, me llamó la atención que nadie parase a ver si estaba bien o necesitaba ayuda.

Subí y no encontré a nadie en las salas de monitores, así que llamé de nuevo al número de matronas. Todo este trajín me sacó completamente de mi zona, aunque seguía con los audios y las gafas de sol, solo me ayudaba la TENS. La matrona me dijo que estaba llegando por la calle, colgué y llamé a Guillem pidiéndole que corriese, literal. Llegaron casi a la vez, la matrona que estaba atendiendo dos partos y Guillem y pasamos a la sala.

 

"SENTÍA PRESIÓN Y GANAS DE HACER PIS/CACA"

Me quité la ropa y me pidió explorarme, Guillem dijo que no queríamos tactos y le dió la carta para la matrona y mi plan de parto. Escuchamos al bebé brevemente y me puse el camisón. Llegó la segunda matrona, Carmen, que atendería mi parto, y fue a cambiarse mientras Guillem bajaba a hacer la admisión. Me quedé sola unos minutos que se me hicieron eternos. Sentía presión y tenía ganas de hacer pis/ caca, no sabía muy bien. Noté como en las olas mi respiración era distinta (luego me di cuenta de que automáticamente había empezado a hacer la respiración baja). Cuando llegó Carmen le dije que quería ir al baño y me acompañó, en cuanto me senté, se oyó como un "¡Plof!". Había roto aguas, ni siquiera me acordaba de que en algún momento podía pasar (en el coche no tomé ninguna precaución, ni se me pasó por la cabeza). Inmediatamente noté descender la cabeza y mi cuerpo me pedía empujar. Carmen me ofreció darme un guante y tocar por si estaba ahí la cabeza, pero como sentía muchas ganas de empujar, optamos por levantarme del váter y volver a la habitación. Me apoyé en la cama con los brazos y apoyando el torso cuando lo necesitaba, con las piernas un poco separadas y poniéndome de puntillas en las olas. Mi cuerpo empujaba solo, con fuerza. Todo había ido muy deprisa desde que llegamos y estaba completamente fuera de la zona. Pensaba "dónde está Guillem?? No lo pilla en Palma y aún así se lo va a perder!". Vino la primera matrona y se bajó a buscar a Guillem a admisión. Durante las olas empecé a decir "no puedo!" Y apretaba la mano de Carmen, que me decía "sí puedes!". Cuando llegó Guillem, en las olas ya gritaba "no puedo", aunque dentro de mi pensaba "voy a tener que poder porque esto ya está ahí, o sale, o sale!". En algún momento grité que había mucha luz, aunque nadie hizo nada. Mi cuerpo era el que empujaba, y solo en las últimas 2 o 3 contracciones empujé activamente. Toqué su cabeza y me trajeron la silla de partos, aunque era reticente a sentarme porque la posición en la que estaba me aliviaba la presión en la espalda, accedí a probarlo y en dos olas pujando un poco salió rápidamente. Realmente pujé porque me dio la sensación de que había prisa por algo, aunque luego me dijeron que no, que todo estaba bien. No lo saqué yo, pero vino directo a mis brazos, y enseguida empezó a respirar. En unos minutos cortaron el cordón, y en menos de 5 minutos, estaba ahí la placenta, que salió entera en un empujoncito.

"EN NINGÚN MOMENTO QUITARON A MI BEBÉ DE MI PECHO"

Mi primer pensamiento fue "estoy loca, esto no lo repito", por el dolor que había sentido. Sentía que me partía en dos, durante el expulsivo.

Aunque Carmen había estado poniéndome paños calientes, tuve un desgarro de segundo grado. Recuerdo que me dolía mucho, y llegó enseguida la ginecóloga, me miró y como los paritorios seguían ocupados, pidió un quirófano para coserme bien.

Ya en quirófano le dije a Guillem que seguía en shock, que todo había sido muy rápido. Con anestesia local me cosieron y fuimos a la habitación, dónde hicimos piel con piel 4 horas antes de que lo pesaran o midieran. En ningún momento hasta ahí lo quitaron de mi pecho, ni para coserme ni nada.

Me costó un poco ser consciente de todo lo que había pasado.

Llegué al hospital a las 11:20, la matrona llegó a las 11:30, y a las 12:00 nació Cesc.

"FUE TAN RÁPIDO QUE NO ME DIO TIEMPO A APLICAR TODO LO APRENDIDO"

Con un poco de perspectiva, hay varias cosas que cambiaría. Creo que por una parte, salir de casa y subir al coche marcó un antes y un después, aunque el tramo de autovía lo llevé bastante bien. Por otra parte, el expulsivo me pilló por sorpresa, no pude/supe aplicar todo aquello aprendido en el curso de hipnoparto y me sentí completamente fuera de control. Pienso que quizás si hubiera llegado con algo más de tiempo, hubiésemos pasado al paritorio o a una habitación, hubiese creado mi ambiente, con mis velas, fotos, afirmaciones positivas, etc y todo hubiese sido más progresivo, podría haberlo vivido de una forma más calmada y tranquila.

Aún así, soy positiva y creo que fue genial como fue, porque nadie tuvo tiempo a realizar ninguna intervención, no tuvimos que discutir nada, y al final fue un parto rápido y natural (aunque no tan suave como me hubiese gustado) para Cesc.

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