TESTIMONIOS DE HIPNOPARTO

EL NACIMIENTO DE NICO

LA EXPERIENCIA DE KONCHY, MAMÁ DE NICO

"SENTÍA BRAXTON HICKS CADA 5 MINUTOS"

El 29 de Julio (40+3), domingo, echamos el día fuera con la familia. Paseamos por el centro, comimos fuera en un bar y estuve entrando y saliendo de nuestro mini coche todo el día básicamente. ¡Incluso me tomé una caña! Cuando llegamos a casa, mi marido y yo disfrutamos de un tiempo “marital” juntos y dormimos la siesta. 

Por la noche, sobre las 10 o así y mientras veíamos la TV, sentía que los BH me venían de forma regular (cada 5 minutos o así), pero como ya los había sentido de forma parecida en días anteriores no le di mucha importancia. Se lo dije a mi marido, pero decidimos no hacer nada al respecto. Nos fuimos a la cama, pero no me podía dormir por alguna razón. Me molestaba un poco la espalda, así que me puse la máquina TENS, por si acaso, y me volví a acostar. 

"TAN PRONTO ME DESPIERTO, SIENTO MI PRIMERA OLA"

Sobre las 2 de la mañana todavía no había conseguido dormirme profundamente. Empezaba a sentir lo que podría describir como incómoda en la cama. Dejé a mi marido durmiendo, me levanté y me senté en la pelota de pilates moviendo las caderas. Los BH que habían sido tan regulares antes de irnos a la cama, habían desaparecido o ya no los sentía, y fueron reemplazados por una molestia tipo regla. Me tomé un paracetamol y continué saltando en la pelota con la TENS todavía puesta y practicando mi Respiración Alta para conseguir relajarme lo suficiente como para volver a la cama y dormir. Para mi sorpresa, me dormí bien y bastante rápido con la TENS aún conectada.  

Sobre las 5 de la mañana, el lunes 30 de Julio (40+4), mi marido me despierta preguntándome cómo me siento. No tuve tiempo de responder cuando sentí que estaba cubierta en sudor. Unos segundos más tarde, sentí mi primera ola uterina (sentí cómo mi interior se estiraba y apretaba, pero sin dolor o molestia alguna) Sentí cómo perdía algo de líquido y le dije a mi marido ilusionada “uuuhhh, creo que ya ha empezado” y en menos de 3 minutos sentí otra ola uterina. Duraban unos 40 segundos, pero seguían viniendo cada 3-4 minutos. Estas olas uterinas eran muy muy suaves, sólo sentía una ligera tensión y las supe llevar muy muy bien y muy fácilmente con la Respiración Alta. Viendo que seguían viniendo, le pedí a mi marido que me llenara la bañera y cuando me quité la ropa confirmé que había perdido el tapón mucoso y que seguía perdiendo líquido en pequeña cantidad. 

Me metí en la bañera mientras mi marido llamaba a la casa de partos donde queríamos ir a dar a luz (5.21am) Le comunicamos lo que había pasado y le pedíamos consejo puesto que acababa de despertarme hacía sólo 20 minutos y sentía que las cosas iban muy deprisa. En el baño, sentí la necesidad de concentrarme con la Respiración Alta con cada ola uterina, pero todavía no sentía gran incomodidad, se llevaban bastante fácil. 

La matrona que atendía el teléfono pidió hablar conmigo personalmente y lo primero que le dije fue que soy una persona muy tranquila y que además estaba practicando Hipnoparto. Mientras hablaba con la matrona mi marido preparó los últimos detalles de la maleta. La matrona me preguntó cómo estaba y yo le volví a contar lo que mi marido ya le había dicho. Quería escucharme y ver cómo reaccionaba a las olas uterinas, ver el espacio entre ellas y su duración. Al final, me dijo que preferiría que las olas uterinas duraran un minuto, pero que cada persona es diferente y que, si yo sentía que necesitaba ir ya, que podía ir cuando quisiera, pero que también podía esperar en casa un poquito más. Durante los 20 minutos que duró la llamada, tuve que parar de hablar unas 5 veces para poder respirar durante las olas. Al final, le pasé el teléfono a mi marido sin decir adiós, sentía que tenía que concentrarme con cada ola. La matrona recomendó a mi marido que nos fuéramos hacia la casa de partos antes de que el tráfico del lunes por la mañana empezara. Para entonces, sentí que era la mejor decisión y una vez allí, tras valorarme, podría volver a casa para seguir dilatando en mi zona de confort.

"AL LLEGAR A LA CASA DE PARTOS, ME VEÍAN DEMASIADO CALMADA"

Me vestí con lo primero que pillé, mi marido me ayudó a colocarme de nuevo la TENS y conseguí echarme una última foto antes de salir de casa a las 6 am. Me metí en el coche en el asiento del pasajero de rodillas agarrada al cabecero, de espaldas a la carretera. Me dio igual todo, mi cuerpo no me permitía sentarme. El camino duró unos 25 minutos y en esa posición lo llevé bien, prefería estar de pie, pero no tengo un mal recuerdo, aunque el viaje se me hizo más largo de lo que realmente fue. Tenía preparado un antifaz para el viaje y los auriculares con mis audios de relajación y afirmaciones positivas, pero ¡me olvidé de todo! Me pasé el camino pulsando el botón de la TENS y respirando con los ojos cerrados. Recuerdo que tuve bastantes olas uterinas en el coche, intentaba cronometrarlas con una aplicación de móvil y apretar el botón de la TENS casi al mismo tiempo, pero resultaba una tarea casi imposible. 

Llegamos a recepción a las 6.30am, muy tranquila y calmada, entré andando y pronto una matrona me llevó a la sala en la que daría a luz mientras mi marido aparcaba el coche en el parking y traía las bolsas. Más tarde mi matrona nos dijo que no estaban seguras de que estuviera tan avanzada porque me veían demasiado calmada. 

La habitación era super bonita, casi como un hotel, con una bañera de parto que, para mi desagrado, no estaba llena y todavía tenía que pasar los chequeos que te suelen hacer cuando llegas: mirarte la tensión, la temperatura, escuchar el corazón del bebé, hacer pipí en un bote, etc. Todo estaba bien y dentro de la normalidad, mientras tanto, yo seguía teniendo olas uterinas que se iban haciendo más intensas e incómodas, pero las llevaba bien con la Respiración Alta y la TENS (mi mejor aliado en el parto! La recomiendo totalmente). La matrona me preguntó si podía hacerme un tacto vaginal y acepté porque quería comparar lo que estaba sintiendo con la dilatación. Mientras intentaba tumbarme en la camilla para ser examinada, la matrona puso a llenar la bañera. 

La realización del tacto fue casi una tarea imposible porque las olas venían fuertes y rápidas. Estar tumbada de espaldas lo complicaba todo aún más y eso que mi matrona fue muy delicada y respetuosa. El examen me hacía tener olas más consecutivas y sin pausa entre ellas. Tras 3 intentos fallidos, justo cuando acababa de pasar una ola, mi matrona fue capaz de ver la dilatación antes de que la próxima ola empezara. Para mi satisfacción estaba de 6-7cm y la bañera ya estaba llena y lista para mi! 

En el momento en el que me levanté de la camilla, accidentalmente desconecté 2 de los 4 parches de la TENS y la pantalla mostraba un mensaje de error y no funcionaba. Este hecho me desconcentró y empecé a sentir que perdía el control. Las olas uterinas se sentían más fuertes que nunca sin la TENS, pero mi marido actuó rápidamente y arregló el problema de la TENS reconectando los cables de nuevo. 

Por suerte, la bañera estaba lista, pero tengo que admitir que sentía algo de pánico el pensar que tenía que quitar la TENS para entrar en la bañera, pues estaba ayudándome muchísimo. Aun así, sabía que ya no me quedaba mucho y realmente quería un parto en el agua así que, me quité la ropa entre olas y me metí en la bañera tan pronto pude. No sentí mucho alivio al entrar en el agua, aunque si que me encontré bastante cómoda y relajada entre olas. Definitivamente sentía las olas uterinas más intensas sin mi máquina TENS, por lo tanto, pedí algo de Óxido nitroso (gas de la risa). Tampoco sentí mucho alivio con el gas, pero me hizo sentir algo así como si estuviera flotando y este estado me ayudó también a relajarme entre ola y ola. 

 

Para entonces, mi marido ya había preparado la habitación con luces y velas a batería, aroma terapia (Jazmín) y mi música de Spa relajante de fondo. Mientras estaba en la bañera de partos, mi marido me refrescaba la cara con agua en un spray que trajimos preparado de casa, me mantuvo hidratada ofreciéndome zumos y agua y me susurraba al oído lo bien que lo estaba haciendo, ¡era perfecto! 

En algún momento me llegó un olor a tostadas y pedí que si me podían traer algunas, pues parecía que tenía apetito. Poco después, creo que fue cuando llegué a la Fase de Transición. Los descansos entre ola y ola se estaban haciendo más largos y las olas mucho más intensas. Tenía mis ojos cerrados y sentía como si estuviera en algún tipo de trance (probablemente originado por el uso del gas) Cuando llegaron las tostadas, recuerdo haber dicho en alto y aún con los ojos cerrados “pues, ya no me apetecen” y pedí a mi marido que me ayudara a mantener mi cuerpo a flote mientras descansaba entre ola y ola.  

"MI CUERPO EMPEZÓ A EMPUJAR SÓLO Y EMITÍA SONIDOS ANIMALES"

Poco después mi cuerpo empezó a empujar solo y empecé a emitir un sonido animal y primitivo de forma totalmente involuntaria. Era el sonido del esfuerzo que mi cuerpo estaba haciendo para empujar a mi bebé hacia el exterior. Las olas eran más intensas aún, pero se sentían diferentes a las anteriores, definitivamente estaba en la fase expulsiva. Ahora los descansos eran más largos, cosa que se agradece, y tuve tiempo suficiente para relajarme, volver a luz verde y prepararme para la siguiente ola. El gas también me ayudó en este aspecto, hacía que mi mente desconectara, como si estuviera en otra dimensión, como en un sueño, pero aún conectada con la habitación de alguna manera. 

Empecé a usar la respiración baja durante las olas para ayudar a mi bebé a descender y en ningún caso sentí la necesidad de empujar. 

Tras unos 15 minutos aproximadamente sentí que Nico ya estaba muy cerca. La matrona estaba frente al ordenador tomando notas cuando anuncié que “¡ya viene!” Llamó a una segunda matrona para que le ayudara y vino a confirmar mi noticia. Le pedí a mi marido que pusiera una mano bajo mi espalda para mantenerme a flote durante las olas que me quedaban. Esta posición de flotación fue la que encontré más cómoda dentro de la piscina.  

Sentí a mi bebé amasando su camino con el empuje involuntario de mi cuerpo. Llegó un momento en el que sentí que necesitaba un pequeño empujón para salir. A la misma vez que hacía la Respiración Baja, empujé muy suavemente y sentí el famoso anillo de fuego, que sólo duró un par de segundos, y después la cabeza salió y casi instantáneamente, y como si hubiera sido disparado, salió su cuerpo a las 7.29am. La matrona lo cogió bajo el agua y me lo puso directamente sobre mi pecho, haciéndome volver a la realidad. 

"¡LO HABÍA CONSEGUIDO!, SIN HACER NADA"

No me lo podía creer, lo había conseguido, sin realmente hacer nada. Tuvimos piel con piel por un largo rato, todavía en la bañera, con papá abrazándome por la espalda y diciendo lo increíble que había sido todo y lo bien que lo había hecho. 

Esperamos hasta que el cordón dejara de latir antes de que mi marido lo cortara. Después él tuvo su piel con piel con nuestro bebé mientras esperábamos a la placenta. La cual salió de forma natural y con un ligero empujón, dentro de los 30 minutos tras el nacimiento de mi hijo. 

Tuve un pequeño desgarro el cual no sentí en absoluto ni necesitó de puntos. Decidí dejar que sanara de forma natural.  

Desde el momento que desperté hasta que di a luz pasaron 2 horas y media. ¡No podía haber pedido un parto mejor! 

En general tuve una experiencia super positiva y empoderada con un recuerdo inolvidable y estoy convencida que mi parto hubiera sido muy diferente si no hubiera tenido las herramientas que el curso me enseñó.

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