TESTIMONIOS DE HIPNOPARTO

EL NACIMIENTO DE quim

LA EXPERIENCIA DE gracia, MAMÁ DE quim

"ESTOY DE PARTO"

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Parto en el hospital

Inducción por rotura prematura de membranas a término

Alivio del dolor: Tens e hipnoparto

El viernes por la noche parece que algo no me sentó nada bien y estuve con olas bastante molestas que, aunque espaciadas, siguieron todo el sábado. Eché parte del tapón con sangre y decidí llamar a la matrona del parto en casa porque aún no habíamos firmado el contrato y me inquietaba la situación de incertidumbre. Me comentó que al estar a término me apoyaban y que llevaba el material en el coche así que no tenía de qué preocuparme. Pasé el domingo un poco más tranquila y el lunes a las 6 de la mañana me desperté sobresaltada al notarme mojada. Rápidamente llamé a Guillem, mi marido y le pedí que mirase si era líquido o sangre. Me confirmó que era líquido así que me levanté a cambiarme, llamé a la matrona para ponerla al día de la situación y me volví a acostar. Conseguí dormir algo y pasé el día con algunas olas. A las 15h, al dar pecho para la siesta a mi segundo hijo, se intensificaron y regularon y me puse la Tens. Sin embargo, a las 16h todo se detuvo.

Vinieron las 3 personas del equipo de parto en casa a dejar el material, y fue bastante tenso ya que en principio habíamos quedado a las 6 y fueron llegando escalonados, se hizo muy tarde, y entre hablar, dejar las cosas, firmar el contrato y hacerme un poco de manteo para reactivar el parto, se habían hecho las 21h, con los peques sin cenar y tuvimos una pequeña crisis mi marido y yo.

Al acostarme de nuevo se reactivaron las olas e incluso volví a ponerme la Tens, pero a la 1:30 todo volvió a pararse. A las 8 de la mañana volví a tener olas, esta vez cada 3-5 minutos. Sin embargo, en cuanto llamó al timbre la matrona a las 9:40 para escuchar al bebé con el doppler, se pararon completamente. Ese día probamos reflexología y acupuntura. Me sugirió que viniese otro de los compañeros pero el primer encuentro con él me hizo sentir incómoda así que le dije que no creía que nada que hiciese fuera a poder ayudarme.

Pasé la noche bastante tranquila y el miércoles decidimos que no queríamos más "intrusos" en casa. Yo misma fui controlando mi temperatura, el color y olor del líquido, y escuchando al bebé. Me tomé la mañana para pasear sola y conectarme con Quim, para quien por fin teníamos nombre. Probé con aromaterapia. Incluso seguí bebiendo líquido de vez en cuando (ya lo había hecho el lunes varias veces). Cuando hablé con la matrona por teléfono ya me insistió en que para ellos el límite era el jueves por la mañana (72h), así que contacté con una amiga para una sesión de Naces por si era una cuestión de bloqueo, y terminé la sesión muy contenta y hasta el tope de oxitocina. Me acosté tranquila pero me desperté sobresaltada a las 2, sin una sola ola. Escuché el audio de la sesión varias veces y notaba olas muy ligeras. Sin embargo, nada arrancó. Por la mañana nos levantamos mi marido y yo a tratar de trazar un plan. Pensamos en dejar a los peques y pasar el día solos y acudir de cara a la noche al hospital. Así si decidían esperar al día siguiente (obviamente íbamos a mentir sobre cuándo se rompió la bolsa) ganábamos algo de tiempo, y si inducían inmediatamente también ya que de cara a la noche las inducciones son más exitosas por la producción de oxitocina endógena superior en las noches.

Durante esos días, otras cosas que probé fueron la estimulación de pezones, los orgasmos, las infusiones de frambueso…

Llamamos a la matrona a ver qué nos decía antes de compartir con ella lo que habíamos hablado, y la conversación fue muy tensa. En 25 minutos casi no hablé, era un monólogo por su parte de que el equipo ya no podía apoyarme, que la situación entrañaba un alto riesgo y que ella me recomendaba ir ya al hospital, que ella no apoyaba que esperase al atardecer, que además al hospital eso le iba a sentar mal y eso repercutiría en el trato, etc. No sentí que me diera información para tomar una decisión, sino una fuerte presión a ir al hospital. Me trató como una bomba a punto de explotar (cosa que sé que no es cierto, no se me había hecho ningún tacto, no había ningún indicio de infección y había estado hablando con doulas de un grupo de parto en casa en Reino Unido que habían acompañado mujeres en sus partos en casa con rotura de bolsa mucho más allá de 72h). Colgué muy angustiada y ahí sí que supe que sintiéndome así jamás se iba a desencadenar el parto así que optamos por algo intermedio. Dejamos a los peques, el mayor decepcionado porque tenía mucha ilusión con la piscina (fue lo primero que preguntó al despertar) y llorando me despedí de ellos y de mi parto soñado. Me dispuse a hacer a toda prisa un plan de parto de inducción y con ayuda de mi buena amiga Konchy conseguí plasmar mis deseos y mi consentimiento. Recogimos las cosas, dimos un paseo por el campo para relajarnos y nos fuimos al hospital. En el coche volví a escuchar el audio de Naces y noté olas leves durante la espera de la pcr(por cierto, fue una de las cosas más desagradables, se me saltaron las lágrimas del dolor). Estando allí sola vino la matrona a buscarme, se presentó y con bastante prisa me dijo algo así como "supongo que ya sabes que vamos a provocarte el parto, ahora subimos y te explico cómo va a ser". Dos frases que no me gustaron en absoluto, así que en cuanto fuimos a buscar a mi marido y la matrona me propuso "ir subiendo para cambiarme" le dije que prefería esperar y subir juntos, no quería quedarme a solas con ella.

Al llegar arriba, pasamos a la habitación, me dio el camisón, a mi marido el pijama para paritorios y me dijo que me cambiara que nos íbamos para empezar ya. Yo en ese momento le pregunté si podíamos hablar un momento. Saqué mi plan de parto y le pregunté si lo podíamos leer. Se sentó y lo fue leyendo, todo le pareció bien, excepto comenzar con Propess y ver si era suficiente, me dijo que allí no lo usaban, usaban cytotec. Le dije que claro, que eso no era lo mismo y me dio la razón, aun así me explicó cómo sería comenzar así y decidimos que entonces preferíamos oxitocina. Me sinceré con ella y le conté que mi primer parto fue una inducción por rotura de bolsa y que sentí que no tuve el control de nada y no fue una experiencia muy buena. Creo que en ese momento conectamos y abrirme así a ella marcó un punto de inflexión en todo el proceso.

Pasamos a paritorio, me hizo un tacto para ver la situación de la que partíamos: cuello casi borrado, quedaba como 1cm, y abierto un par de centímetros (coincidió bastante con lo que yo me había autoexplorado antes de salir de casa). Me puso el monitor y la vía y me dijo que Cynthia, la ginecóloga, le había dicho que por la bolsa rota, empezásemos con antibiótico cada 4h. Me pareció bien y 15 minutos después empezamos con una dosis muy baja de oxitocina. Eran las 15h. Yo iba con mi ropa: una camiseta de tirantes de lactancia, un culotte y unos calcetines de yoga. Bajamos las luces al máximo, me puse mi música (para empezar con ritmo una lista de reproducción de cumbia) y MªÁngeles, la matrona, me iba sugiriendo cambios de posición, deambular, me manteó la pelvis… y luego me quitó los monitores unos 20 minutos y me dejó a mi aire. Al volver había pasado una hora y entre ambas decidimos subir la oxitocina pero sin llegar a doblar la dosis inicial. Las siguientes horas más o menos fuimos repitiendo el mismo patrón. A ratos escuchaba música (Queen, Huecco, las canciones de mis hijos…), a ratos audios de hipnoparto. Pasé casi todo el tiempo con los ojos cerrados. Recordaba beber y comer algunas nueces. Durante todo el proceso Guillem me iba apoyando a ratitos: me hacía masaje en palmera, me daba besos en el cuello, me decía lo bien que lo estaba haciendo… Hacia las 18:30, con la oxitocina recién subida a 36, seguía bien físicamente aunque un poco desanimada porque sentía que el bebé estaba muy alto y que por mucho que subiésemos oxitocina, si no se colocaba no se produciría un avance. Sin embargo, poco después cambiaron mis sensaciones y sentí que definitivamente aquello estaba evolucionando. A las 19h decidimos no subir más la oxitocina e ir viendo cómo iba todo. Sentía ya mayor necesidad de concentrarme y respirar y me animaba, sentía que el parto iba adelante. Al rato pasó por allí la ginecóloga, estuvimos charlando un rato pero noté que bajaba el ritmo el mantener una conversación así que me volví a poner los auriculares con el audio de Laura. Acordamos hacer un tacto a las 21h para ver cómo iba. A las 20h y algo se marchó la gine. En ese momento hicimos una ventana sin monitor y me metí a oscuras en el baño. Sentada en el wc notaba todo muy intenso y me decía "solo una ola más" porque sentía que allí sentada todo avanzaba mejor. A las 21h la matrona me examinó (con sumo cuidado, ninguno de los dos tactos que me hizo me molestó lo más mínimo), sonrió y me dijo "estás de 6 o 7, esto ya está hecho". Bajamos la oxitocina de 36 a 24 y avisé a Guillem de que pronto llegaría la transición y lo iba a necesitar. Estuvo muy presente, apoyándome y dándome lo que necesitaba en cada momento. En un momento dado noté las olas muy intensas. La matrona me preguntó si quería subir a la cama (estaba de pie y en las olas me colgaba de mi marido) y me subí y me puse en cuádrupedia apoyando la cabeza en el respaldo elevado. Serían sobre las 21:20. Durante la transición respiraba y me concentraba en contar 5 respiraciones, sabía que como mucho eso duraría la ola y me ayudaba a sobrellevarlo. Además imaginaba que era una cueva marina y me llenaba y vaciaba en cada ola. Recordaba las sensaciones intensas de mi segundo parto. Aquí subí por primera y única vez la intensidad de la Tens. De repente sentí que no había descanso, me quité los auriculares, lancé no sé dónde la mascarilla y en una de las olas, noté una fuerte presión y solté un grito animal. La matrona me dijo que me bajase las bragas y le dije que no podía, me dijo "es para ver si te estás haciendo caca" y le dije "seguro que sí!" porque notaba una fuerte presión. Salió rápido a avisar a la gine y volvió a entrar. En cada ola gritaba y notaba una fuerza brutal de mi útero sacando a mi bebé. La matrona me recordaba que no empujase y yo le decía que no empujaba, que era mi cuerpo quien lo hacía. No notaba descanso, me ayudó a quitarme las bragas. Las olas eran casi seguidas y entre ellas seguía notando presión y ganas de pujar, aunque no tan intensas. Recuerdo decir "no puedo" y "me rompo" (noté que me estaba desgarrando) y mi marido decir: "sí puedes, lo estás haciendo!". Noté un fuerte reflejo de eyección fetal y por fin sentí claramente la cabeza salir, rotar, luego los hombros y el resto del cuerpo deslizándose como un pececillo. Mi sensación en ese instante fue “ya está?". Mi marido lo cogió y entre él y la matrona me lo pasaron y me di la vuelta para sentarme. El cordón era un poco corto así que lo pegué a mi abdomen y lo miré. Sentí mil cosas y estaba en una nube. Fue muy diferente del parto de mi segundo hijo, también sin epidural, porque con el segundo estaba realmente en shock, no esperaba todo tan deprisa. Esta vez ya sabía qué esperar y me sentí muy poderosa y conecté enseguida con mi bebe. El expulsivo fueron 10 o 15 minutos máximo, unos 20 desde que comenzó la transición.

Enseguida llegó la gine y en cuanto el cordón estuvo blanco, mi marido lo cortó. Entonces me pusieron la inyección para expulsar la placenta en el muslo. La ginecóloga me puso algo de anestesia y me cosió un pequeño desgarro superficial, que escocía una barbaridad. Me pusieron también un enantium porque me dolía bastante y ahí la fastidiaron, porque me limpiaron la vía demasiado fuerte para mi calibre de vena y me provocaron una flebitis, que una semana después aun duele. Noté bajar la placenta y la gine me preguntó si quería sacarla yo y dije que sí, tiré un poco del cordón y noté cómo salía, fue muy raro. Le hicimos una foto. El bebé se cogió enseguida al pecho y la matrona le puso la vitamina k. Me lavaron y la matrona vino a despedirse antes de que llegase el celador para llevarme a la habitación. Le di las gracias por todo, y tengo pendiente escribir un agradecimiento formal a ella y a la gine.

Fue una experiencia brutal, y aunque no fue para nada el parto que soñaba, fue maravilloso y muy muy respetado. Una semana después aún me siento profundamente feliz por cómo fue y muy poderosa. Y así es como Quim, con sus 2'370 kilos llegó al otro lado de la piel.

Como anécdota, todos en casa hemos nacido jueves (mi marido, mis otros dos hijos y yo), así que cuando rompí bolsa el lunes debí imaginar que hasta el jueves no iba a nacer.

Para mí la Tens y el hipnoparto fueron claves para conseguirlo sin epidural. También comentar que ni la matrona ni la gine me hicieron ningún comentario sobre que quisiera parir en casa en tono negativo y no me sentí juzgada ni nada parecido, me pareció que lo respetaron y aunque sé que es como debe ser, soy consciente de que tuve "suerte".

El trato en planta ya da para otra historia… no tan bonita.

Agradecer una vez más a Konchy por todo, para mí es una de esas amigas que llevas siempre en el corazón, gracias!

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