¿Trabajo de parto o falsa alarma?


Realmente no existe un falso comienzo de parto como tal, ya que, cuando nuestro cuerpo inicia el proceso es porque está preparado y, lo más importante, nuestro bebé también está preparado para el mundo exterior.

Sí, es verdad que determinadas circunstancias externas pueden afectar el proceso de parto y ponerlo en pausa, como puede ser un aumento inesperado en los niveles de adrenalina de mamá, pero un falso comienzo de parto, en sí no.

Ahora bien, la gran mayoría de mujeres que han estado embarazadas, coincidirán en que alguna vez han tenido situaciones de falso parto: han tenido síntomas claros de inicio de parto que al final han resultado no satisfactorios en el proceso. Estos síntomas normalmente se reconocen como, dolor/molestias en la zona baja de la espalda, sensación premenstrual en el bajo vientre, "olas uterinas" (rítmicas o no, molestas o no) que han permanecido de manera más o menos constante durante un cierto tiempo hasta que han terminado por disiparse o distanciarse hasta cesar por completo.


Escribo esta entrada en mi semana 38 y a las 5:30 de la mañana porque acabo de experimentar este proceso. Por exponeros mi caso y que os sirva de referencia:

Estamos en plena ola de calor, pero he conseguido dormir bien tras una ducha fresquita antes de ir a la cama. Sobre las 3:30am me han despertado unas molestias, tipo menstruales y me he desvelado. Al desvelarme, he adoptado otra posición más cómoda por ver si ése era el problema, pero no. Las molestias seguían ahí y ya más despierta y consciente las notaba más intensas. Además, venían en forma de oleadas, con su pico de intensidad que se repetía de manera más o menos rítmica acompañadas, a la vez, de los famosos "Braxton Hicks" (olas uterinas de preparación donde la barriga de pone dura por momentos) No he podido volver a dormir. Después de levantarme, tomarme un vasito de leche y dar un paseo por la casa a oscuras, he notado que han empezado a distanciarse hasta desaparecer. Dejándome desvelada y con insomnio a estas horas de la noche.


Estas situaciones suelen ser bastante frustrantes para las mamis, sobre todo para aquellas en las que están cerca o han superado su fecha probable de parto, pero para todas aquellas que estéis leyendo esto y os sintáis así, o que probablemente vivais esta situación en algún momento hacia el final de vuestro embarazo, deciros que nada es en vano.


Nuestro cuerpo es sabio y los procesos que desencadena por sí mismo, de manera natural, tienen siempre un propósito.

Antes del inicio "real" de parto el cuerpo necesita prepararse. Es como quien va a comenzar un ejercicio físico intenso y ha de calentar primero para asegurarse de que su organismo está en plena forma y preparado para ello.

Una serie de cambios han de darse para que el parto comience de manera efectiva y se pueda garantizar el funcionamiento del organismo en óptimas condiciones.

Uno de esos cambios es la "migración" del cuello del útero o cervix, algo que también se da sin estar embarazada, días antes del inicio menstrual. En el parto no iba a ser menos, ya que todo está conectado en el ciclo sexual y reproductivo de la mujer (el parto forma parte de este ciclo)


¿A qué llamamos "migración" del cuello del útero?

Al movimiento que realiza el cervix en preparación para el parto. El cervix tiene una orientación posterior (hacia el culete) durante todo el embarazo, es una forma de protección, para evitar que nada entre en la cavidad uterina donde se está gestando y desarrollando el bebé. Pero hacia finales del embarazo y en preparación para el parto el cervix ha de migrar y colocarse en una posición favorable, posición anterior (alineado con la vagina) para que, llegado el momento, el bebé pueda nacer.


Lo alucinante de este proceso es que existe una gran variación en las mujeres de cómo se lleva a cabo este proceso. Para algunas, puede ser cuestión de días, para otras cuestión de horas, por lo tanto y super importante, nunca subestimamos el poder de nuestro cuerpo y nuestro cervix.


Estamos acostumbradas a escuchar, demasiado a menudo, las palabras "aún estás muy verde", como si hubiera un temporizador pegado al cuello uterino que nos indicase lo que nos queda para ponernos de parto..., nada más lejos de la verdad, pero el simple hecho de escuchar esas palabras "aún estás muy verde" sí que puede tener un efecto negativo, desde el punto de vista psicológico en la mami y que puede llegar a afectar el inicio del parto, en este caso retrasándolo.


Sí llegáis a escuchar estas palabras, por favor, no os desaniméis, porque no tienen fundamento ninguno y, de todas formas, los Tactos vaginales que se realizan para llegar a esta conclusión de "estás muy verde", no están recomendados si aún no estás de parto. Por lo tanto, mejor evitarlos. El cervix no deja de ser un esfínter, es sensible, caprichoso y capaz de modificar su posición, longitud y consistencia en tiempo récord, sin ni siquiera mostrar síntoma alguno en el proceso. Una mujer puede intuir cambios en el cuello del útero a través de los síntomas que hemos mencionado con anterioridad, como los que se originan con las "falsas alarmas", pero también se puede dar el proceso siendo totalmente inconsciente de que está ocurriendo, sin ninguna señal que nos haga sospechar, por lo tanto, mantente positiva y confiada en que tu cuerpo sabe hacer su trabajo ya que está diseñado para ello.